Pensaron que era un recién nacido – Cuando su padre reveló la edad quedan impactados

Tener un bebé -cuando no te toma por sorpresa- es una de las alegrías más grandes para los padres y como tal, la llegada al mundo de un nuevo ser es esperada con ansias. Aunque a veces hay muy malas noticias que arruinan el momento y sólo provocan incertidumbre y desesperación.

Para la familia Cook su tercer hijo era una bendición. Todo marchaba bien hasta que Jenevievetuvo que ser intervenida a las 28 semanas, porque los doctores notaron que algo estaba irremediablemente mal con su bebé en gestación.

Matthew nació con 450 gramos de peso y estuvo 98 días en cuidados intensivos, debatiéndose entre la vida y la muerte; su padre lloraba todo el día en el hospital, sus dos hermanitos estaban tristes porque no podían conocerlo y su mamá, inconsolable. Le diagnosticaron trastorno cerebral mortal: microcefalia. En otras palabras, su cerebro dejó de crecer por completo, y la esperanza de vida del pequeño era nula.

Dos “eternos” meses pasaron después de aquel aberrante diagnóstico, cuando los médicos descubrieron que Matthew tenía una extraña enfermedad llamada “enanismo primordial”,  raro padecimiento que afecta a sólo ¡100 personas en el mundo!

A partir de ahí todo cambió. Las esperanzas renacían y el pequeño Matthew se volvía más y más fuerte cada día. Un doctor dijo a sus padres las palabras que les devolvieron la paz y la calma: “Su hijo va a poder hablar, caminar e ir a un colegio normal, sólo que va a ser… extraordinariamente pequeño”.

El enanismo primordial se diferencia de los demás tipos de enanismo, porque los afectados aunque lleguen a ser adultos tendrán el cuerpo de un niño de 10 años. Por el momento, como Matthew es tan pequeño, tiene que usar ¡ropa de muñequitos!, y además, ¡parece uno! A pesar de que tiene siete meses se ve como recién nacido.

Dentro de muy poco lo someterán a una operación de cráneo para prevenir ataques cerebrales. Ahora son una familia muy unida y sus hermanitos lo adoran. “Mi niño va a poder jugar a la pelota y a crecer como un niño normal, ¡jamás le va a faltar nada!”, menciona su mamá.

Después de la tempestad viene la calma… La familia Cook da testimonio de ello, y demuestra que nunca perder la esperanza es clave para que los milagros sucedan.

Vía: Vuntú

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