Aquí debes estar cuando se acabe el mundo (si eres millonario, claro)

El mundo, tarde o temprano, se va a acabar. Pero, tranquilos, algunos podrán sobrevivir. ¿Serán los más listos? ¿Quienes mejores genes tengan? No, sólo los más ricos. Esta parece ser la premisa de este nuevo modelo de negocio. Un búnker de lujo, pensado para salvar del apocalipsis a las familias más ricas de Europa.

Se encuentra en Rothenstein, Alemania. Sobre los cimientos de un antiguo búnker que los soviets construyeron durante la Guerra Fría. No le falta un detalle: bares, piscina, habitaciones de lujo… porque uno no sabe cuándo va a poder salir de él y es mejor pasar el fin del mundo de la mejor (y lujosa) forma posible.

La idea es de Robert Vicino, un emprendedor, que compró el antiguo búnker y lo ha transformado en Vivos Europa One, una empresa con la que pretende salvar de una muerte segura a los más adinerados… y de paso llevarse un buez pellizco. Los precios no están disponibles en su página web y uno se puede apuntar, pero sólo será aceptado por invitación, según explica Vicino.

Cada familia escogida en este Arca de Noé de cinco estrellas recibirá un apartamento privado (los hay grandes o pequeños, según desembolso) y cada uno lo decorará a su gusto. Es decir, contratará a un arquitecto y lo dejará como más satisfaga a sus necesidades (más gasto, vamos). Pero estarán vivos, eso sí. Una vez terminado de habilitar, cada estancia privada será sellada para que nadie más que su futuro dueño tenga acceso a ella (cuando toque, claro) y las instalaciones permanecerán bajo custodia hasta el fatídico momento.

El negocio del miedo al fin del mundo parece funcionar (al menos económicamente). De hecho, Vivos ya funciona desde años en Estados Unidos, y tiene varias instalaciones en Indiana. Las tarifas allí son menos exclusivas que las nuevas en Europa. Allí alquilan un plaza que garantiza la salvación ante el fin del mundo por 35.000 dólares ( unos 31.500 euros) y 25.000 para el caso de los niños. Sus instalaciones también son más modestas.

Las calidades en el búnker alemán prometen ser otras, la verdad. Llegado el fin del mundo, según ha explicado Vicino a la revista Forbes, los millonarios podrán llegar en sus aviones privados hasta los aeropuertos cercanos al lugar y allí serán recogidos por los helicópteros de la empresa, que los llevarán hasta las instalaciones, evitando el contacto con cualquier otro miembro de la raza humana que intente sobrevivir. Una vez dentro, podrán ir a sus habitaciones privadas.

Para costear la estancia, las familias deberán hacer un pago regular (además de la adquisición de la plaza y la reforma de la misma). Abonarán, en función de los metros cuadrados que tengan, un pago para la gestión operativa, la dotación de personal (de qué sirve tener una habitación de lujo si tienes que hacerte tú la cama), el pago de impuestos, seguros, mantenimiento y la repoblación, en caso de ser necesaria.

¿Y quién quiere vivir en un mundo sin animales? Vivos asegura que, además de refugio, el búnker incluirá “una colección de especies zoológicas”, así como una cámara acorazada de ADN “para preservar los genomas de millones de donantes”. Además, habrá un archivo con las principales obras de arte de la humanidad, para que las podamos recordar cuando el mundo se destruya fuera del búnker. De todo, vamos.

¿Y dónde está?

El búnker comprado por Vicino fue construido por los soviets en los tiempos de la guerra fría. Era utilizado para almacenar armas y explosivos y, cuando fue heredado por la Administración germana, el Ejecutivo intentó darle el mismo uso como almacén. La normativa se lo impidió, sin embargo, ya que por sus proximidades transcurre una autopista principal. Así, lo puso en venta y Vivos ha decidido instalar allí su primer refugio europeo.

Así que ya saben, si quieren sobrevivir al apocalipsis y les sobra algo de calderilla, puede inscribirse aquí.

Fuente: ElMundo

Loading...

¿Qué Opinas?